Historia de un Guerrillero Americano
Yo soy Ryan Pierce, tengo 95 años, y ahora que me miro al
espejo, recuerdo mi historia. Allá por 1918, mi madre, Katerinne, me trajo a este
mundo en medio de la pobreza y la miseria que había por entonces en Estados
Unidos, ya que por desgracia nuestra amada nación estaba inmersa en la 1ª
Guerra Mundial.
![]() |
| Fotografía de la serie "Reflections" de Tom Hussey |
Recuerdo una vida llena de penurias, aunque lo que más
recuerdo es lo luchadora que siempre fue mi madre fue capaz de sacar
adelante a mis dos hermanos, Bill y la pequeña Alisson y a mí. Seguramente os
preguntaréis que fue de mi padre, el apuesto y conquistador Bill Pierce, o como
decía mi madre que lo llamaban cuando lo conoció, el pequeño Billy. Yo por desgracia no recuerdo nada de él, tan solo se algunas cosas de él por
lo que me cuentan mi madre y mi hermano Bill, que era muy guapo, trabajador,
cariñoso… Sin duda seguro que era el mejor padre del mundo. Por desgracia dos
meses antes de que yo naciera, lo mandaron al frente, y por lo que sé, nunca
volvimos a saber más del pequeño Billy.
Al principio, cuando empecé a tener uso de razón, recuerdo
que mis primos y hermanos me decían que yo era la gran esperanza de la familia,
en aquellos momentos, creí que lo decían porque era casi un milagro que un
recién nacido pudiese llegar a sobrevivir entre tanto caos y pobreza, con el
paso de los años me di cuenta de que no era por esa razón exactamente.
Nací el 11 de Noviembre de 1918 en Rochester, en el condado
de Monroe en el estado de Nueva York. La gente que me conoce piensa que soy un hombre
fuerte, simpático, bueno, algunos dicen que guapo y hogareño como diría mi
abuelo Robb.
A los 20 años conocí a la que más tarde sería mi esposa y
madre de mis hijos, Anne Freeman que pasará a llamarse Anne Pierce o Sra. Pierce.
Anne era la persona más maravillosa del mundo, cuidaba de
los niños, hacía las tareas que requería una casa, muy cariñosa, no solo con su
familia, sino con todos. “Es la mujer de mi vida” pensé la primera vez que la vi , y
efectivamente acerté de pleno, aunque he de admitir que me costó lo suyo
conquistarla y aún más conseguir que me presentara formalmente a sus padres,
pero cuando todo eso pasó y sus padres me aceptaron no lo dudé ni un solo
momento y le pedí matrimonio. Nunca olvidaré esa fecha 2 de Marzo de 1938,
cuando yo todavía era un jovenzuelo con tan solo 20 años.
El 7 de Diciembre de 1941, para la infortunio de todo
americano, en la radio oímos que una flota de portaaviones japonés había
bombardeado a Pearl Harbour en la isla de Honolulu y yo temía lo peor: que
moriría sin poder decirle adiós a mis seres queridos, a mi familia, a mi hijo,
a mi Anne. Para cuando quise darme cuenta, llegaba el 23 de Julio de 1944 en paracaídas a la zona beligerante.
Quería vengar de una
manera u otra la memoria de mi padre y defender a mi nación pese a todo. Un
tiempo más tarde, no recuerdo exactamente el día, ni siquiera el mes solo
recuerdo que fue en 1945 regresé a casa, con cuatro disparos. Recuerdo que ese
año acabó la guerra, pero yo regresé a mi hogar antes de que ésta terminara.
Esta etapa fue muy importante en mi vida ya que aprendí a
valorar lo que tenía y en el fondo creo que de alguna manera u otra vengué a mi
padre.
.
Al año de que yo regresara de la guerra nace mi segundo y
último hijo, Billy. Le puse Bill no solo por mi padre, si no por el significado
que este tiene, “protector de firme
voluntad” ó “siempre consigue todo
aquello que se propone en la vida”. Sé que es una gilipollez pensar que por
su nombre se conseguirá todo lo que una persona ajena y que no conocemos haya
querido decir sobre el nombre de Bill, pero mejor eso que ponerle un nombre feo
y sin sentido.
El 9 de Febrero de 1958 con tan solo 55 malditos años, mi
amada Anne murió de alguna enfermedad que ahora mismo no consigo recordar. Pero
ahora no quiero pensar en ese fatal momento de mi vida, solo quiero añadir que
no me casé ni conseguí enamorarme de otra mujer por respeto a mi Anne.
Varios años después de la muerte de mi esposa, conseguí
levantarme y seguir mi vida junto a los míos, mi hijo Frank y mi hijo Billy,
mis dos tesoros más preciados.
Ya que no pude ir a la escuela, así que más tarde aprendí a leer y
escribir de manera autodidacta. Me costó mucho las dos cosas, pero ahora no me arrepiento y se hacer
algo más en la vida.
También creo recordar que mi hijo Frank tuvo un
accidente de tráfico, pero salió bien parado porque vino a verme a casa de mi
hijo Billy, que es donde ahora vivo desde hace unos meses o quizás varios años.
Creo recordar que mis dos tesoros me dijeron que tenía una enfermedad
degenerativa, no sé qué es lo que significa exactamente pero creo que es que
pierdo los recuerdos más recientes, creo que me dijeron que se llamaba
Alzheimer o algo así. Yo solo les digo
que no se asusten, que eso no son nada más que paparruchas, yo estoy
estupendamente.
Todos los días damos paseos, contamos chistes y reímos e
incluso he conocido a nuevas personas algo más jóvenes que yo, lo que no me
acuerdo es de sus nombres, creo que esto es por el Alzheimer.
También me dan unas pastillas y me dicen que voy a llevar un
tratamiento para curarme, y yo les digo que ya tengo 95 años y a lo único que
aspiro en la vida es reunirme con Anne y ser para siempre eternos los dos. Os
podrá parecer triste, pero una persona con mi edad está ya cansado de vivir y
ya ni siquiera recuerdo lo que he hecho hace doce horas. Esta es mi aspiración
en estos momentos.
Ahora vivimos en Nueva York, a mi esto no me gusta mucho, si
os soy sincero, porque yo siempre me he criado a las afueras, al aire libre,
sin ruidos y con la gente justa en las calles. Pero por lo menos aquí estoy con
mi hijo y no me siento solo y tengo cerca a los míos, a mis dos tesoros más preciados.
Esta es mi historia, para algunos es una triste historia de
un viejo al que le han pasado demasiadas cosas malas, para mí no es así, para mi es
simplemente vida.
Por:
Carlos de la Torre César



Preciosa historia primo, muy agradable de leer y de empatizar con este guerrerillo amerigano que nos presentas
ResponderEliminarMuchas gracias Manuel, seguiré haciendo pequeñas historias como estas, ya que por lo que veo, los que leen el Blog les gusta bastante.
ResponderEliminar