El Último Califa.
Hace aproximadamente un mes, la población española, y en concreto la cordobesa, quedaba en shock al conocer que Julio Anguita, histórico alcalde de la ciudad fallecía a los 78 años tras sufrir una parada cardiorrespiratoria. Desde este blog, y como mi primera participación en el mismo, me gustaría poder hacer un pequeño homenaje al mismo repasando la importancia que tuvo como político español.
Julio Anguita González natural de Fuengirola y licenciado en Magisterio y, posteriormente, licenciado en Historia por la Universidad de Barcelona fue uno de los más icónicos representantes de la izquierda española y uno de los primeros demócratas del país. Desde joven se asienta en la ciudad de Córdoba donde comienza a dar sus primeros pasos en la política en pequeños grupos clandestinos contrarios a los ideales del Régimen de Franco. Pero no será hasta el año 1972 cuando Angüita forme parte del Partido Comunista Español de manera oficial, para posteriormente pasar al Comité Central de Partido en Andalucía en el año 1977.
Así llegaría el año 1979, año en el cual se presentaría al cargo de alcalde de su querida ciudad, Córdoba, ganando las elecciones y ostentando dicho cargo hasta el año 1986, periodo en el cual sería llamado ''El Califa Rojo'', nombre realmente apropiado ya que estamos hablando del único líder de provincia perteneciente al partido comunista que ha habido. Durante está época El Califa luchó por la mejora de la ciudad y por la adaptación de la misma a los nuevos vientos que soplaban en una España recién iniciada en la democracia. Comienza eliminando el nombre del callejero franquista eliminando así esta simbología de la ciudad, municipalizó el servicio de transporte público y expropio el Gran Teatro, a parte de esas medidas también eran conocidos sus varios encontronazos con la Iglesia (debido a la independencia del ayuntamiento frente a esta institución) y con la Casa Real.
Uno de los mayores enfrentamientos entre el Alcalde y en aquel entonces, el obispo cordobés José Antonio Infantes Florido fue en el que este último calificó de error histórico la decisión municipal de ceder a una comunidad islámica el antiguo convento de Santa Clara. En las crónicas de la época queda recogido que Angüita le contestó: “Usted no es mi obispo, pero yo sí soy su alcalde”, aunque en un entrevista posterior en el diario Cordópolis, en 2012, Anguita afirmó que sus palabras textuales fueron: “Tómelo como una corrección de quien siendo su alcalde no está bajo la autoridad de su ilustrísima”.
En lo referente a la Casa Real siempre quedará para el recuerdo el momento en el que se iba a fundar el nuevo ayuntamiento de Córdoba, evento al cual fueron invitados los Reyes de España aprovechando su visita por el XII centenario de la Mezquita de Córdoba, más este encuentro se vio aplazado ya que el alcalde de Córdoba acusó al futuro presidente del Gobierno, Felipe González, de sabotear este encuentro entre la Corona y el Califa Rojo. A pèsar de ser un republicano, nunca escondió el hecho de que el Rey de España. Juan Carlos I, le caía bien, subrayando esta idea en frases como: “A mí este Rey me gusta. Me gustaría salir una noche de copas con el Borbón…".
El tiempo siguió pasando y tal como dijimos en 1986, Anguita abandonaría la alcaldía de Córdoba por voluntad propia para unirse al Partido Comunista de Andalucía y representar al mismo en unas elecciones a la Junta, para posteriormente en el año 1989 pasar a la política nacional, ya siendo el representante del nuevo partido de la izquierda, que tenía como fin de aunar todos las corrientes a la izquierda del Partido Socialista Obrero Español, y así nacía Izquierda Unida.
Durante la estancia del Califa en el congreso de los diputados siempre luchó por ser el partido que de verdad representara la ideología de la izquierda española, naciendo así su famoso teoría de las dos orillas, la cual oraba que el Partido Popular de Aznar, como el PSOE de González se encontraban ambos a un mismo lado de la orilla, como si de dos siameses se tratasen, mientras que al otro lado de la misma se encontraba el único partido de izquierdas valido, Izquierda Unida. En su lucha constante por derribar al Gobierno de Felipe González, Anguita llegó a tener varios acercamientos al lider popular Aznar con quien compartía la preocupación por el país que se veía inmerso en problemas económicos atenuados los mismos por casos de corrupción, aunque finalmente el único que salió perjudicado de aquel momento histórico-político fue Julio Anguita quien, fue victima del nuevo concepto ''la pinza'' tal y como el afirmaba en el año 2015: "Vi que el relato iba a funcionar porque se basa en los argumentos de las películas de Morricone: el bueno, Felipe; el malo, Aznar; el feo y traidor, Julio Anguita. Me convertí en el enemigo a batir, en la bestia”.
Con Julio Anguita al frente de IU, se consiguieron sus mejores resultados electorales: 17 escaños en 1989; 18, en 1993; y 21, en 1996. Aunque como todos coordinadores de Izquierda Unida, el Califa también vivió graves crisis internas, siendo la mayor de estas la expulsión de la corriente Nueva Izquierda de Nicolás Sartorius, Cristina Almeida o Diego López Garrido, debido a la negativa de Izquierda Unida de suscribir el Tratado de Maastricht, el cual anunciaba la unificación monetaria de la Unión Europea. Así llegaría el año 2000, momento en el cual Julio Anguita renunció a cobrar la pensión que le correspondía como parlamentario y optó por volver a su profesión la de docente, más de 20 años después de sus inicios en la política. Dejó la secretaría general del PCE en 1998 y dos años después la coordinación de IU.
Finalmente una de sus últimas frases más recordadas es la de “Malditas sean las guerras y los canallas que las hacen”, frase que el mítico líder de Izquierda Unida, El Partido Comunista Español, y por supuesto, el alcalde de Córdoba, pronunció al conocer la muerte de su hijo mayor cuando cubría la guerra de Irak como periodista.
Llegado ya el 16 de mayo de 2020, el Califa fallecía en su querida Córdoba, dejando tras de sí el legado de la Izquierda Española que no se rinde y que siempre luchará por sus ideales. Desde aquí damos por finalizado este breve recuerdo en honor al Califa Rojo repasando su historia y su relevancia política en el país.
Hasta siempre, Julio Anguita, el último Califa.
Julio Anguita González natural de Fuengirola y licenciado en Magisterio y, posteriormente, licenciado en Historia por la Universidad de Barcelona fue uno de los más icónicos representantes de la izquierda española y uno de los primeros demócratas del país. Desde joven se asienta en la ciudad de Córdoba donde comienza a dar sus primeros pasos en la política en pequeños grupos clandestinos contrarios a los ideales del Régimen de Franco. Pero no será hasta el año 1972 cuando Angüita forme parte del Partido Comunista Español de manera oficial, para posteriormente pasar al Comité Central de Partido en Andalucía en el año 1977.
Así llegaría el año 1979, año en el cual se presentaría al cargo de alcalde de su querida ciudad, Córdoba, ganando las elecciones y ostentando dicho cargo hasta el año 1986, periodo en el cual sería llamado ''El Califa Rojo'', nombre realmente apropiado ya que estamos hablando del único líder de provincia perteneciente al partido comunista que ha habido. Durante está época El Califa luchó por la mejora de la ciudad y por la adaptación de la misma a los nuevos vientos que soplaban en una España recién iniciada en la democracia. Comienza eliminando el nombre del callejero franquista eliminando así esta simbología de la ciudad, municipalizó el servicio de transporte público y expropio el Gran Teatro, a parte de esas medidas también eran conocidos sus varios encontronazos con la Iglesia (debido a la independencia del ayuntamiento frente a esta institución) y con la Casa Real.
Uno de los mayores enfrentamientos entre el Alcalde y en aquel entonces, el obispo cordobés José Antonio Infantes Florido fue en el que este último calificó de error histórico la decisión municipal de ceder a una comunidad islámica el antiguo convento de Santa Clara. En las crónicas de la época queda recogido que Angüita le contestó: “Usted no es mi obispo, pero yo sí soy su alcalde”, aunque en un entrevista posterior en el diario Cordópolis, en 2012, Anguita afirmó que sus palabras textuales fueron: “Tómelo como una corrección de quien siendo su alcalde no está bajo la autoridad de su ilustrísima”.
En lo referente a la Casa Real siempre quedará para el recuerdo el momento en el que se iba a fundar el nuevo ayuntamiento de Córdoba, evento al cual fueron invitados los Reyes de España aprovechando su visita por el XII centenario de la Mezquita de Córdoba, más este encuentro se vio aplazado ya que el alcalde de Córdoba acusó al futuro presidente del Gobierno, Felipe González, de sabotear este encuentro entre la Corona y el Califa Rojo. A pèsar de ser un republicano, nunca escondió el hecho de que el Rey de España. Juan Carlos I, le caía bien, subrayando esta idea en frases como: “A mí este Rey me gusta. Me gustaría salir una noche de copas con el Borbón…".
El tiempo siguió pasando y tal como dijimos en 1986, Anguita abandonaría la alcaldía de Córdoba por voluntad propia para unirse al Partido Comunista de Andalucía y representar al mismo en unas elecciones a la Junta, para posteriormente en el año 1989 pasar a la política nacional, ya siendo el representante del nuevo partido de la izquierda, que tenía como fin de aunar todos las corrientes a la izquierda del Partido Socialista Obrero Español, y así nacía Izquierda Unida.
Durante la estancia del Califa en el congreso de los diputados siempre luchó por ser el partido que de verdad representara la ideología de la izquierda española, naciendo así su famoso teoría de las dos orillas, la cual oraba que el Partido Popular de Aznar, como el PSOE de González se encontraban ambos a un mismo lado de la orilla, como si de dos siameses se tratasen, mientras que al otro lado de la misma se encontraba el único partido de izquierdas valido, Izquierda Unida. En su lucha constante por derribar al Gobierno de Felipe González, Anguita llegó a tener varios acercamientos al lider popular Aznar con quien compartía la preocupación por el país que se veía inmerso en problemas económicos atenuados los mismos por casos de corrupción, aunque finalmente el único que salió perjudicado de aquel momento histórico-político fue Julio Anguita quien, fue victima del nuevo concepto ''la pinza'' tal y como el afirmaba en el año 2015: "Vi que el relato iba a funcionar porque se basa en los argumentos de las películas de Morricone: el bueno, Felipe; el malo, Aznar; el feo y traidor, Julio Anguita. Me convertí en el enemigo a batir, en la bestia”.
Con Julio Anguita al frente de IU, se consiguieron sus mejores resultados electorales: 17 escaños en 1989; 18, en 1993; y 21, en 1996. Aunque como todos coordinadores de Izquierda Unida, el Califa también vivió graves crisis internas, siendo la mayor de estas la expulsión de la corriente Nueva Izquierda de Nicolás Sartorius, Cristina Almeida o Diego López Garrido, debido a la negativa de Izquierda Unida de suscribir el Tratado de Maastricht, el cual anunciaba la unificación monetaria de la Unión Europea. Así llegaría el año 2000, momento en el cual Julio Anguita renunció a cobrar la pensión que le correspondía como parlamentario y optó por volver a su profesión la de docente, más de 20 años después de sus inicios en la política. Dejó la secretaría general del PCE en 1998 y dos años después la coordinación de IU.
Finalmente una de sus últimas frases más recordadas es la de “Malditas sean las guerras y los canallas que las hacen”, frase que el mítico líder de Izquierda Unida, El Partido Comunista Español, y por supuesto, el alcalde de Córdoba, pronunció al conocer la muerte de su hijo mayor cuando cubría la guerra de Irak como periodista.
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| Julio Anguita en la Plaza de la Magdalena, Córdoba. |



Me ha encantado, no solo por todo lo que representa, sino porque aquí en mayor o menor medida se puede apreciar como era como persona, con sus frases que podemos leer. Además quiero destacar la neutralidad del relato, ya que es difícil enfocarlo de esta manera tratándose de un político de una ideología de izquierdas o progresista. Un aprobadísimo para esta entrada. 😄👌🏼
ResponderEliminarMuy acertada la idea de hablar de Anguita. Me ha gustado mucho recordar algunas de sus grandes hazañas y descubrir otras. Una persona admirable seas de la ideología que seas, dejando una huella imborrable en la historia de España. ¡Ojalá más políticos como él! Es genial que haya un espacio así con jóvenes para comentar temas relevantes o personas importantes, aprendiendo cada semana un poquito más. Enhorabuena y gracias!!
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