La Jungla de los Gigantes Digitales
Buenas noches una semana más a todos los lectores. Esta noche os traigo un tema, como siempre, de actualidad pero que quizás no somos tan conscientes de lo importantes que son para nuestras vidas y el desempeño de nuestro correcto día a día. Este es el caso de los gigantes tecnológicos, tales como Google, Facebook, Microsoft, Amazon o Apple y su verdad, esa verdad que terminan transformando y absorbiendo todo tipo de empresas competidoras instaurando un oligopolio tecnológico, o lo que es lo mismo, un puñado de compañías que dominan el mercado de Internet sin que las actividades de competencia puedan o incluso quieran gestionarlo en muchos casos. Hoy vamos a hablar del dilema de cómo regular a los titanes digitales tal y como trata este tema en un artículo del periódico El País.
Hace 30 años que Internet se abrió al mundo conociéndolo prácticamente tal y como lo conocemos hoy día. Se llevó a cabo como una plataforma de comunicación descentralizada, sin nadie que la controlara. De hecho, los reguladores dieron un paso atrás y dieron libertad a las empresas para que pudieran innovar y sobre todo pudieran inventar productos lucrativos eficientes y por consiguiente, sacar adelante un mercado nuevo y revolucionario en todos los sentidos poniendo la vista en el sistema que tenemos hoy día tan importante para el desarrollo de nuestras vidas, y esto se fue desarrollando entorno a empresas que ponían a nuestra disposición productos tan innovadores como revolucionarios y eficientes como lo fue en su día el negocio de los buscadores con Google, presentando ésta un producto infinitamente mejor y a años luz de los competidores que por aquellos momentos eran Ask Jeeves, Lycos, AltaVista o Yahoo, que quedaron rápidamente obsoletos.
De manera similar ocurrió con las redes sociales, que poco pudieron hacer con empresas como MySpace o Friendster frente al hoy, todo poderoso Facebook o en el mundo de equipos informáticos como Apple o Microsoft o en el mundo de las compras online con Amazon, que con pocos recursos como inicio de partida y llevando a cabo la visualización que tenían en mente como motor de acción, hoy día siguen en pié conformando las empresas más rentables y poderosas del mundo tecnológico o simplemente a nivel empresarial, manejando cifras económicas brutales.
Estas empresas fueron capaces de crear una red de dependencia de la cual uno de sus productos inevitablemente llevaba a tener que utilizar los otros que ofrecen, incluso de algunos de la propia competencia, un ejemplo de ello son los productos de Apple, que incluso tienen conectores exclusivos solo de su propia marca o en el caso de esta última y los mundialmente conocidos productos de ofimática de Microsoft como es el conjunto llamado Microsoft Office. Como consecuencia de esta red, se fueron convirtiendo en actores cada vez más poderosos en los mercados que dominaban. Por otro lado, en el caso de Windows (Microsoft) el éxito fue debido a una elección del consumidor. El programa o sistema operativo funcionaba y los usuarios no se molestaban en buscar otra opción y en cierta manera sigue siendo así, ya que el mercado se ha volcado a sacar apps que, en muchos de los casos, están disponibles solo para este sistema operativo o teniendo otro diferente, si quieren utilizar el software deben comprometer parte de la memoria del computador y hacer una partición con Windows.
Ahora bien, el kit de la cuestión de esta entrada viene de la mano de una de las numerosas críticas hacia estas enormes plataformas digitales ya que éstas, realizaron adquisiciones para eliminar potenciales rivales y preservar su poder. Un ejemplo de ello es que empresas como Google o Facebook lo hicieron; en el caso de la primera, compro 270 empresas y 170 de ellas se consideran que eran potenciales rivales; en el caso de la segunda, se hizo con cerca de 90 compañías sin que los reguladores le cuestionasen una sola compra y de las cuales, de estas 90 empresas, acabó cerrando cerca de 40 de ellas.
Según asegura Timothy Wu en el artículo del periódico de El País, "la pasividad de los reguladores durante estas dos últimas décadas ha creado una inmunidad de facto", es decir, se quiere llegar a determinar si estas grandes compañías han puesto trabas para que otras empresas más pequeñas o incluso nuevos competidores no pudieran subir tan alto en la escala y de esta manera competir en lo más alto con ellas. Incluso empresas que logran despuntar tienen negocios muy dependientes de las plataformas dominantes.
El problema de todo esto está en la dificultad de definir al consumidor en la economía digital. Google y Facebook hacen negocio en dos mercados a la vez, los usuarios que acceden "gratis" a sus servicios aunque no es así como tal, porque pagan con datos, no con dinero y el otro mercado es el de los anunciantes, que aprovechan esos datos para definir las campañas, de hecho, estas dos tecnológicas controlan juntas el 75 % de la publicidad online, por lo que en este mercado actúan como un duopolio.
Otro problema subyacente es la dificultad para calificar a las tecnológicas como monopolios tradicionales, ya que pese a su enorme tamaño y engullir a pequeños competidores no pueden calificarse como tal. Aunque no sean empresas monopolísticas tradicionales cuentan con el poder para restringir la competencia por ello habría que centrarse en su conducta. Esta presión será suficiente para beneficiar a rivales más pequeños porque les dará un cierto margen para actuar.
Ahora bien, podría surgir un nuevo problema, y es que estas empresas tan grandes podrían fragmentarse y así valer mucho más por separado que siendo un bloque conjunto. El ejemplo más significativo viene de la mano de Facebook e Instagram ya que esta última en el momento de su compra tenía un valor de 1.000 millones de dólares cuando la empresa de Mark Zuckerberg la adquirió en 2012. Ahora en la en la actualidad Instagram se estima que vale 100.000 millones de dólares.
Por ello en lugar de tener una compañía dominante, se podrían crear varias que preservaran ese control de mercado. En cualquier caso, es muy complicado evitar no comprar en cualquiera de estas grandes empresas ya que cualquiera que esté leyendo esta entrada en el blog seguramente tenga un dispositivo con Windows o Mac OS; dichos dispositivos funcionan con correos provenientes de Google o Microsoft tales como Gmail u Outlook; o incluso nos sea realmente difícil comprar cualquier cosa en un sitio de confianza para nosotros como es Amazón.
Espero que les haya parecido interesante como funcionan nuestros gigantes tecnológicos y si lo ven conveniente, depositen su confianza en productos que no siendo estas grandes marcas y aún así sean de gran calidad. Os espero por aquí la semana que viene como siempre. Hasta la próxima semana lectores.
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| Apple Store "Puerta del Sol" en Madrid |
De manera similar ocurrió con las redes sociales, que poco pudieron hacer con empresas como MySpace o Friendster frente al hoy, todo poderoso Facebook o en el mundo de equipos informáticos como Apple o Microsoft o en el mundo de las compras online con Amazon, que con pocos recursos como inicio de partida y llevando a cabo la visualización que tenían en mente como motor de acción, hoy día siguen en pié conformando las empresas más rentables y poderosas del mundo tecnológico o simplemente a nivel empresarial, manejando cifras económicas brutales.
Estas empresas fueron capaces de crear una red de dependencia de la cual uno de sus productos inevitablemente llevaba a tener que utilizar los otros que ofrecen, incluso de algunos de la propia competencia, un ejemplo de ello son los productos de Apple, que incluso tienen conectores exclusivos solo de su propia marca o en el caso de esta última y los mundialmente conocidos productos de ofimática de Microsoft como es el conjunto llamado Microsoft Office. Como consecuencia de esta red, se fueron convirtiendo en actores cada vez más poderosos en los mercados que dominaban. Por otro lado, en el caso de Windows (Microsoft) el éxito fue debido a una elección del consumidor. El programa o sistema operativo funcionaba y los usuarios no se molestaban en buscar otra opción y en cierta manera sigue siendo así, ya que el mercado se ha volcado a sacar apps que, en muchos de los casos, están disponibles solo para este sistema operativo o teniendo otro diferente, si quieren utilizar el software deben comprometer parte de la memoria del computador y hacer una partición con Windows.
Ahora bien, el kit de la cuestión de esta entrada viene de la mano de una de las numerosas críticas hacia estas enormes plataformas digitales ya que éstas, realizaron adquisiciones para eliminar potenciales rivales y preservar su poder. Un ejemplo de ello es que empresas como Google o Facebook lo hicieron; en el caso de la primera, compro 270 empresas y 170 de ellas se consideran que eran potenciales rivales; en el caso de la segunda, se hizo con cerca de 90 compañías sin que los reguladores le cuestionasen una sola compra y de las cuales, de estas 90 empresas, acabó cerrando cerca de 40 de ellas.
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| Logo Facebook |
El problema de todo esto está en la dificultad de definir al consumidor en la economía digital. Google y Facebook hacen negocio en dos mercados a la vez, los usuarios que acceden "gratis" a sus servicios aunque no es así como tal, porque pagan con datos, no con dinero y el otro mercado es el de los anunciantes, que aprovechan esos datos para definir las campañas, de hecho, estas dos tecnológicas controlan juntas el 75 % de la publicidad online, por lo que en este mercado actúan como un duopolio.
Otro problema subyacente es la dificultad para calificar a las tecnológicas como monopolios tradicionales, ya que pese a su enorme tamaño y engullir a pequeños competidores no pueden calificarse como tal. Aunque no sean empresas monopolísticas tradicionales cuentan con el poder para restringir la competencia por ello habría que centrarse en su conducta. Esta presión será suficiente para beneficiar a rivales más pequeños porque les dará un cierto margen para actuar.
Ahora bien, podría surgir un nuevo problema, y es que estas empresas tan grandes podrían fragmentarse y así valer mucho más por separado que siendo un bloque conjunto. El ejemplo más significativo viene de la mano de Facebook e Instagram ya que esta última en el momento de su compra tenía un valor de 1.000 millones de dólares cuando la empresa de Mark Zuckerberg la adquirió en 2012. Ahora en la en la actualidad Instagram se estima que vale 100.000 millones de dólares.
Por ello en lugar de tener una compañía dominante, se podrían crear varias que preservaran ese control de mercado. En cualquier caso, es muy complicado evitar no comprar en cualquiera de estas grandes empresas ya que cualquiera que esté leyendo esta entrada en el blog seguramente tenga un dispositivo con Windows o Mac OS; dichos dispositivos funcionan con correos provenientes de Google o Microsoft tales como Gmail u Outlook; o incluso nos sea realmente difícil comprar cualquier cosa en un sitio de confianza para nosotros como es Amazón.
Espero que les haya parecido interesante como funcionan nuestros gigantes tecnológicos y si lo ven conveniente, depositen su confianza en productos que no siendo estas grandes marcas y aún así sean de gran calidad. Os espero por aquí la semana que viene como siempre. Hasta la próxima semana lectores.




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