¡Está todo Controlado!

Buenos noches a todos, llegó el día de la primera entrada después de 6 años. Espero que os guste y que esta entrada sirva de base y referencia para futuras entradas y que poco a poco se vallan mejorando. 
Esta semana os traigo un artículo se actualidad y que para la redacción del mismo me he apoyado en un artículo de prensa del semanal "The Economist", el cual está relacionado con la pandemia que estamos viviendo en estos momentos y qué nos tiene recluidos en nuestros hogares desde el pasado día 14 de marzo. Por ello, desde aquí vamos a informaros de ciertos aspectos que de relevancia sobre este tema, no solo en esta entrada, si no en futuras. 
Portada del Semanal "The Economist"
El propio título ya en sí lleva a la confusión, ya que, lo que vamos a analizar en este relato no alude a que la situación acarreada por el COVID-19 esté controlada por los Estados, sino que, a raíz de esta crisis sanitaria a nivel global, los Estados se aprovechan de su poder momentáneo para tener controlada o vigilada a la población, primeramente, bajo la excusa de vigilar que se cumplen con las medidas adoptadas por dichos Estados con la recomendaciones de expertos. Veremos además que este control por parte de los Estados en este período actual podría extrapolarse a un control de igual medida después de los que conocemos con “Estado de Alarma” aquí en España.

En tan solo 4 meses, desde la aparición de este virus pandémico en la ciudad de Wuhan (China) y focalizado el epicentro en Europa con los principales países con mayor cota de contagios (Italia y España), y solo sobrepasados recientemente por Estados Unidos, podemos ver la rápida propagación de este virus y se puede apreciar además el efecto de la globalización.

Las medidas que han adoptado todos los Estados para evitar la propagación y así controlar la expansión son el cierre de negocios y el confinamiento de sus ciudadanos en sus propios hogares. Además, estos Estados para evitar la bancarrota han puesto medidas milmillonarias para hacer frente a las repercusiones económicas que supondrán en la economía con el fin de esta pandemia. Por supuesto que son medidas extremas, pero adoptadas en momentos de extrema necesidad en la que ha sido imprescindible adoptarlas de manera inmediata y quizás en algunos casos poco meditadas, pero el margen de actuación es extremadamente estrecho.

Solo los Estados pueden coaccionar a sus ciudadanos y solo ellos pueden movilizar recursos a una velocidad que no cualquier individuo/entidad puede llegar a hacerlo. Aunque he de reconocer que, a pesar de ello, la economía, tras el coronavirus se va a ver muy afectada y la vuelta a la normalidad va a ser muy dura, porque, no hay que ser ilusos, esta crisis sanitaria acarrea una crisis económica y en función de lo que tarde en solventarse será más o menos grave, por lo que los Estados deben de utilizar todos los recursos que estén a su disposición y procurar el abastecimiento de material médico para paliar el virus lo antes posible. Todo esto, recaerá en los impuestos que pagarán los contribuyentes, siendo estos los que en definitiva paguen las consecuencias de una buena o mala gestión de sus gobiernos.

Aquí se desvelan dos cuestiones importantes, ¿Cuándo empezar a tomar medidas? ¿Están los países equipados con suficientes equipos, instalaciones y sanitarios?

Para responder a estas cuestiones, que las iremos respondiendo a lo lago del relato, tomaremos como ejemplo a Reino Unido, el cual quiso mantenerse al margen de esta cuestión. Sabemos que el gobierno británico está poco a poco instaurando medidas más extremas para mitigar el virus, pero aún está lejos países como Francia en la que se aprobó casi inmediatamente una ley que otorga al gobierno a controlar los movimientos de la gente además de administrar precios y requisar bienes (modelo chino). 

Prácticamente en todos los países del mundo se han optado medidas más o menos comunes, como cierre de fronteras de manera unilateral, aunque en la Unión Europea este tema contempla matices, medidas sancionatorias cuando no se respetan las medidas que autoriza el gobierno, o inyecciones de dinero público para sostener la economía en la medida de lo posible, todo esto dentro de un Estado de Alarma o nomenclaturas similares. No en todos los países se ha llevado acabo medidas de vigilancia por medio de dispositivos electrónicos como es el caso de China o Corea del Sur, en el que los gobiernos utilizan dispositivos móviles para hacer cumplir la cuarentena. El riesgo aquí es mayúsculo ya que deja la puerta abierta a que esta medida sea atemporal, es decir, que estás medidas de vigilancia se extrapolen a épocas en las que no sea manifiesta la amenaza de COVID-19. Hay que evitar que esta vigilancia de Gobiernos Pandémicos no sea intrusiva y por supuesto que no se siga el modelo de Hungría, donde el Gobierno busca un Estado de Emergencia indefinido (Abuso de Poder).

La clave sería que, ante futuras pandemias, los Estados realizaran políticas autárticas, enfocadas a el autoabastecimiento y que además se invirtiera en más ciencia y más recursos para paliar futuras pandemias y así frente a futuros “Coronavirus”, estar preparados y minimizar los efectos negativos que conlleva un Estado de Alarma, en el caso de España, y por consiguiente minimizar los daños a la economía. Además de todo esto, tenemos que ser capaces de abandonar el Estado Pandémico para que sus efectos no sean extrapolables a la vida cotidiana de los ciudadanos y se vuelva a la normalidad cuanto antes.

Nos vemos la semana que viene con una nueva entrada y recordad, a partir de la semana que viene las entradas se subirán los Lunes a las 21:00 horas. ¡¡¡Sean Felices!!!

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