Levantando Viejos Muros

Buenas noches una semana más, seguimos desde este blog pendientes del COVID-19, ya que sigue poniendo nuestras vidas patas arriba. Hoy os comentamos cómo influye este virus en las fronteras, porque significa mucho más de lo que parece, como siempre espero que os resulte interesante ya que el mundo tal y como lo conocemos podría cambiar, y en gran medida está en nuestro mano hacerlo. Iremos viendo como es posible llegar a ello y lo más importante, como lo va a hacer y porqué.

El confinamiento que estamos viviendo a causa del COVID-19, o como todos los conocemos, Coronavirus, está cambiando nuestros comportamientos y nuestra manera de vivir y la prueba de ello es como se están comportando nuestros Estados. La reacción de los Estado ha sido la misma, con diferente nombre, pero de acción similar, el “Estado de Alarma”.

Frontera España-Francia (Foto "El Norte de Castilla")
Hace un tiempo leí que, el problema sobre inmigración proveniente de países africanos es el mejor ejemplo para explicar lo que está pasando. En relación con esto anterior, y en el seno de la Unión Europea, esto no se estaba atajando de maneras individuales, es decir, no era problema únicamente de los países por donde eran recibidos estos inmigrantes (Grecia, Italia o España), esto es un problema europeo y por consiguiente se necesita el poder de Europa para paliar esta cuestión.


En este sentido, y comparándolo con el actual problema que presenta el Coronavirus, sucede todo lo contrario. Es cierto que la Comisión Europea está ayudando y suprime las restricciones a la exportación de material sanitario, pero para afirmar esto implica que previamente los Estados han tomado el control y frente a esta amenaza han cerrado las fronteras. Los países han comprometido grandes sumas de dinero para que no caigan las empresas y reducir, por consiguiente, los efectos negativos más inmediatos de la economía, cosa que podría caer en saco roto si este problema se dilatara en exceso.

Dicho de otra manera, frente a esa unión de estados llamado Unión Europea en la que operaban los estados miembros de dicho continente, en la actualidad se ha optado por la nacionalización del problema. Ahora son los Estados los encargados de paliar el problema sanitario. Se ha producido una desglobalización de la cual, de nosotros depende llevar a cabo una globalización inteligente en la que todos los países rememos en una misma dirección y en un futuro, frente a nuevas amenazas, optemos por abandonar nuestras diferencias y aunemos fuerzas para paliar cualquier problema. Solo en ese momento la humanidad empezará a prosperar de verdad.

En el “mundo de ayer”, es obvio que existían fronteras, pero podríamos decir que era algo más espiritual ya que era mucho más sencillo pasar de un territorio a otro. Las personas podían ir a donde quisieran y quedarse el tiempo que estimasen, cosa que en el “mundo de hoy” es algo impensable, y todo ello es por la globalización y el interés de los Estados por reconocer que personas son competencias suyas y quienes no, ya que gracias a esto se contribuye a una seguridad jurídica, ya que si un ciudadano le ocurriera un problema en otro país, su propio Estado debe defenderlo.

Con esto me quiero remarcar que hemos pasado, quizás a reconocer que es necesaria la cooperación de estados, ahora es un problema sanitario, pero en el pasado fueron problemas económicos, dada la naturaleza cíclica de los problemas que acarrea nuestro mundo capitalista. El ejemplo más claro es que solo es cuestión de tiempo que tras una gran caída del índice bursátil como Dow Jones acarreará caídas más o menos relevantes en el índice Nikkei, y como en este en la mayoría de los mercados bursátiles.

Hemos pasado de una gran interdependencia de unos Estados con otros a, de golpe, depender de sí mismos para paliar individualmente un problema global, porque se ha entendido que de esta manera el COVID-19 será historia en un intervalo de menor tiempo. Hay que ser también consecuentes con que se está recibiendo ayuda de China, que al parecer está superando la pandemia que tiene a todo el planeta en jaque, así que volvemos poco a poco a depender de otros Estados de nuevo. Esto ocurre porque en un mundo globalizado en menor o mayor medida necesitamos algo de alguien y viceversa.

Para terminar, quiero acabar con una frase del cuadragésimo presidente de los Estados Unidos, Ronald Reagan, “Con nuestra obsesión con los antagonismos del momento, olvidamos todo lo que une a los miembros de la humanidad. Quizá́ necesitemos una amenaza exterior, universal, para reconocer nuestro vínculo común”, declaró. “A veces pienso en lo rápido que desaparecerían las diferencias en el mundo si afrontásemos una amenaza alienígena”. Con estas afirmaciones se quiere decir que necesitamos una verdadera amenaza externa para unirnos frente a ese problema global común y atajarlo juntos. Solo en ese momento la humanidad tal y como la conocemos irá quedándose obsoleta y comenzaremos a prosperar como civilización, aunque es cierto que también es necesario dejar la puerta abierta a un mínimo de competencia, ya que está conlleva a que este cambio prospere a una mayor velocidad, aunque claro, estas palabras viniendo de un expresidente del gigante americano queda un poco desfasado ya que es un país que se podría decir que solo mira por si mismo y no se ofrece a participar a priori en este supuesto cambio. Estados Unidos solo salva el mundo en la ficción cinematográfica, en la realidad es muy diferente por no decir todo lo contrario.

Nos vemos la semana que viene con otra entrada que la verdad llevaba tiempo queriendo escribirla, ya que creo que la sociedad española actual, a pesar de oír de ella no sabe realmente como funciona esta institución y creo conveniente escribir acerca de ello para colmar ese desconocimiento por parte de la población. Un saludo desde aquí y nos vemos la semana que viene con otra entrada muy interesante.

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