Hacia un Mundo más Ecológico

Buenas noches y bienvenidos una semana más a este humilde blog. Os quiero pedir disculpas previamente porque esta semana hemos publicado un martes en vez de un lunes por problemas con la entrada.

Esta semana os traemos una entrada que bien nos podría hacer pensar que la Unión Europea, además de otro tipo de políticas similares en otros países está mirando hacia una perspectiva medioambiental ligando directamente a las empresas que tienen mayor carga contaminante dentro de los países que la forman. Este es el caso del Comercio de Derechos de Emisión, surgido a raíz del Protocolo de Kioto. Se trata de un sistema o instrumento de mercado europeo que permite asignar a las empresas cuotas para poder emitir gases de efecto invernadero en función de los objetivos de sus respectivos Gobiernos en materia de medio ambiente.

Pero... ¿Cómo funciona dicho comercio?
Este comercio funciona creando un incentivo económico por el que se persigue un beneficio medioambiental. Dicho incentivo económico va enfocado a que un conjunto de industrias reduzca conjuntamente las emisiones de gases contaminantes a la atmósfera.

Se trata de un sistema que permite a las empresas superar su cuota de emisiones a condición de que encuentren otras empresas que produzcan menos emisiones y les vendan sus cuotas.

Dicho sistema ofrece cierta flexibilidad y fomenta el desarrollo de nuevas tecnologías, más eficientes y menos dañosas para el medio ambiente, es decir, energías renovables. Las empresas, motivadas por los beneficios que obtienen de la venta de sus derechos de emisión, desarrollan y utilizan tecnologías más limpias y sostenibles. Puede parecer un poco abstracto, pero se trata, nada más y nada menos, que de comprar y vender concesiones para verter toneladas de CO2 en la atmósfera.

La idea es que si una instalación industrial emite más del autorizado pueda compensarlo encontrando otra empresa que emita menos de lo que se le exige y esté dispuesta a ceder a la primera empresa sus derechos a emitir más cantidad de dióxido de carbono a cambio de dinero. Se convierte, de esta manera, un residuo en un bien negociable, y con ello se crea un mercado.

Este tipo de comercio solo afecta a los tipos de emisiones relacionados con gases de efecto invernadero, que son Dióxido de Carbono (CO2), Metano (CH4), Oxido Nitroso (N2O) y gases Fluorados industriales que son los Hidrofluocarburos (HFC), Perfluorocarbonos (PFC) y el Hexafluoruro de Azufre (SF6). Además, este tipo de mercado está regulado en la Directiva 2003/87/CE. Esta directiva debe ser transpuesta a los ordenamientos de cada país miembro, en nuestro caso, España, está regulado en la Ley 1/2005 de 9 de marzo.

Como hemos comentado previamente, este proyecto da cobertura a los 28 estados miembros, incluyendo el Reino Unido, que, hasta su retirada a finales de 2020 como Estado miembro, sigue estando dentro de este proyecto. Cubre las emisiones de CO2 de las centrales térmicas, refinerías, coquerías, siderurgia, cemento, papelerías, etc. para que se hagan una idea de qué tipo de industrias afectaría este tipo de mercado.

Y... ¿Cómo se asignan los Derechos de Emisión?
Para empezar, se asignan mediante subasta y para que la subasta se ajuste a los principios que la rigen, se establece la prohibición de prácticas contrarias a la libre competencia.

Cada derecho de emisión permite a su titular de arrojar una tonelada de CO2 a la atmósfera. Cada empresa necesita al año muchos millones de derechos de emisión, y como cualquier otro mercado, mientras haya más oferta menor será su precio.

La asignación está regulada en la Ley 13/2005, siendo ésta bastante proteccionista precisamente para que las pequeñas y medianas empresas tengan acceso a ellos.

Los Estados miembros, porque esta es una medida para la Unión Europea, subastarán todos los derechos de emisión que no se asignen de manera gratuita, no siempre se subastan de manera gratuita  ya que hay ciertas empresas que si tienen que pagar un cierto porcentaje.

En España, la organización de la subasta corresponde a la secretaria de estado de cambio climático.

Por otro lado, las subastas de derechos de emisión de la Unión Europea (EUA) se llevan a cabo cada 2 miércoles durante todo un año.
Emisiones de gases de efecto invernadero en miles de toneladas de CO2

La parte importante de todo esto es que los ingresos derivados de esta subasta, al menos el 50% de los obtenido o lo equivalente en valor financiero, debe ser dirigido a fines relacionados con el clima y la energía, controlando la Unión Europea todo esto mediante la obligación de los Estados de presentar un informe anual sobre los importes generados y su uso. Los registros nacionales tienen por objeto llevar cuenta exacta de la expedición, la titularidad, la transferencia y la cancelación de derechos de emisión. Éstos registros tienen una doble función, que son garantizar la contabilidad en el marco del Protocolo de Kioto y asegurar el correcto funcionamiento del régimen comunitario de comercio de derechos de emisión.

Espero que os haya resultado interesante este tema, porque, por lo general, se sabe casi de cualquier tipo de mercado pero éste no suele ser de los más conocidos y como siempre aquí os lo dejamos para que nuestros lectores lo conozcan a muy grandes rasgos y se sepa que las cumbres medioambientales sirven para algo.

Un saludo a todos y nos vemos como siempre la semana que viene lectores.

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