Las Islas de España
Buenas noches una semana más a nuestro espacio especial para curiosos. Esta semana os traemos un tema interesantísimo que quizás gran parte de la gente no conoce, incluida la gente residente en España o países latinos, ya que estamos mucho más relacionados gracias a nuestra lengua.
Hoy os vamos a hablar de las islas de España, pero no me refiero a territorios de las antiguas colonias imperiales o a las conocidísimas Islas Baleares o la las maravillosas Islas Canarias, ni siquiera vamos a hablar de la isla de Alborán. Vamos a hablar de otras muchas islas que a día de hoy son territorio de España y están ubicadas por diferentes lugares del globo terráqueo. Antes de nada quiero agradecer a un amigo mío por haberme hecho llegar a mis oídos este tema y os animo a todos los lectores a que me solicitéis temas de interés que sean curiosos para esta pequeña y humilde comunidad de lectores.
Sin más, comenzamos con el escrito de esta semana.
En la actualidad, España tiene más de una docena de enclaves repartidos por todo el mundo, aparte del territorio peninsular o las Islas Baleares o Canarias, sin que seamos realmente conscientes de ello.
La expropiación de nuestras presiones durante la guerra de Cuba no fue el colapso de nuestra nación. Casi nos dejan los americanos, con una mano delante y otra detrás y españoles no conocíamos ni por asomo.
Por Oceanía tenemos algunas islas perdidas que podrían servirnos de distracción ante la saturación turística que parece para bien nuestro país, siempre para bien, ya que ostentamos el título de segunda potencia mundial en el arte de seducir a los extranjeros con una gastronomía más que sobresaliente, y una arquitectura histórica espectacular sumándole a todo ello una hospitalidad inigualable si cabe.
Estas islas españolas del Océano Pacífico con el tiempo y la indiferencia peninsular se fueron quedando en el olvido. En aquel profundo inabarcable océano al este de España, hubo posesiones que no fueron enajenadas por los norteamericanos y que tampoco fueron vendidos a los alemanes tras el Tratado Hispano-Germano de 1899.
La realidad de todo esto es que tenemos 5 islas perdidas en medio de la nada que a día de hoy siguen siendo, jurídicamente, españolas puesto que España no las vendió en el momento alguno. Estas islas o paradisíacos, más bien, siguen ahí en un limbo metalegal. Estas islas son las Kapingamarangi (Pescadores), Magia (Güedes o Guedes), Nukuoro (Monteverde), Rongrik (Coroa) y Ocea, hasta hoy, todavía españolas. El hecho es que tenemos cinco islas perdidas en medio de la nada que a día de hoy siguen siendo territorio español puesto que España no lo has vendido en ningún momento alguno.
Pero, históricamente, ¿Todo esto como se sostiene?
Pues bien, la versión más extendida cuenta que fue el conquistador Hernando de Grijalva, el cual avistó primero este grupo de atolones del pacífico en 1537, en el transcurso de una expedición desde la costa americana. El problema de todo esto es que Grijalva fue asesinado durante un motín, y por consiguiente no pudo dar cuenta personalmente de su travesía, pero el cuaderno de bitácora del viaje fue recogido he incluido en sus escritos por Antonio Galvão, gobernador de Ternate, en las Islas Molucas bajo control portugués.
Las islas supuestamente habitadas por Grijalva quedaron incluidos en el dominio español sobre las islas Carolinas, como parte de las Indias orientales. Cuando el desastre de la derrota frente a Estados Unidos en 1898 forzó a España desprenderse de sus últimas colonias, las Carolinas fueron vendidas al año siguiente por 25 millones de pesetas a Alemania, que anteriormente había disputado la posesión de aquellas islas. A partir de entonces, el destino de las Carolinas fue ir pasando de mano en mano según el resultado de cada nuevo conflicto bélico. Al término de la Primera Guerra Mundial, su control se transfirió a Japón, pero después de la segunda guerra mundial fue Estados Unidos quien se hizo cargo del territorio desde 1947.
Al año siguiente de que EEUU se hiciera cago de las Islas Carolinas, Emilio Pastor y Santos, investigador del Consejo superior de investigaciones científicas (CSIC), argumentó que varias islas descubiertas por Grijalva, incluyendo Gúedes, Pescadores, Coroa, Monteverde y Ocea, no pertenecían geográficamente a las islas Carolinas y no habían sido cedidas formalmente a Alemania en el contrato de venta firmado en 1899. Por tanto, Pastor propuso que España aún podía reclamar su soberanía como "Provincia Oceánica Española".
Cierto es que posteriormente varios expertos han considerado que el argumento de Pastor era escasamente sólido, por varios motivos.
En primer lugar, y dado que Grijalva no anotó la situación de las islas en el mapa, su asignación a territorios con otros nombres actuales fue algo más tentativo en algún caso. Pero además, sabiendo que España nunca ejerció una presencia activa en aquellos territorios, los nombres españoles de aquellas islas y aparecían en un acuerdo anterior de 1885 en el que Alemania y España se habían repartido el dominio de la región. La venta de 1899, era un lote; aunque no se especificarán los nombres de todas las sillas en el contrato, España no tuvo ninguna intención de retener posesiones en el Pacífico.
Estas islas "españolas" tras la descolonización del pacífico, se han ido repartiendo entre los estados federados de Micronesia, Indonesia y la República de las Islas Marshall.
Es difícil saber si Oceanía en algún momento ha llegado a albergar alguna pretensión seria, o si es un mero divertimento. Como mínimo, su declaración de independencia fue enviada y recibida por el gobierno español, y sus responsables se han molestado en preparar una bonita página web que anuncia su futura puesta en marcha del kit micronacionalista habitual: sellos, moneda, pasaporte, documentos de ciudadanía, títulos nobiliarios y una gama de merchandaising que incluye camisetas bolígrafos y llaveros mecheros y hasta la vajillas.
Por otro lado, y sin dejar atrás el fenómeno de las islas, esta historia no acaba aquí, en una periferia más cercana, tenemos a Andorra, con un gobierno compartido con nuestros honorables vecinos franceses. Pero este paraíso cubierto por un 90 % de masa forestal en medio de Europa. Por ahí está el enclave de Llívia una anomalía geográfica más que rara. Llívia constituye un enclave de España en Francia.
Por uno de esos extraños dislates de la historia, Llívia es una isla terrestre española rodeada de tierra francesa a unos 8 km de Puigcerdà en los Pirineos orientales. Esta localidad pertenece a la provincia de Gerona (Comunidad Autónoma de Cataluña), situada a 153 kms de la capital de provincia. Una antigua, estrecha y cuidada carretera, atraviesa territorio galo en un extraño ejercicio de surrealismo.
El tratado de los Pirineos de 1659, puso fin al conflicto iniciado en 1635, durante la guerra de los 30 años por el que España entregaría Francia una treintena de pequeños pueblos y aldeas en la zona oriental de la Cerdaña. Esta curiosa anomalía llamada Llívia escapó del expolio pues ostentaba el título de Villa; privilegio otorgado por el emperador Carlos V y gracias a ello continuó bajo el dominio de la corona española. Anteriormente, toda esta zona había pertenecido al imperio carolingio dentro de su política militar de crear estados tapón en las cercanías de los Pirineos para que en caso de nueva invasión árabe actuaron como un colchón.
Espero que os haya gustado esta entrada de hoy y como siempre nos vemos la semana que viene con otra historia más. Hasta la semana que viene lectores.



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